Ser invitado a subir de nuevo a un escenario con Ricardo Arjona, que en uno de los conciertos de la Residencia en Guatemala “Lo que el Seco no dijo” rindió un homenaje a su Primera Banda que lo acompañó en sus inicios en los escenarios de Guatemala y Centroamérica, fue regresar en el tiempo a vivir la emoción de ser el foco de atención de miles de fans que se emocionaban, cantaban, gritaban, coreaban las canciones a la par de la voz de Ricardo Arjona… ser parte de esa Primera Banda para mi es un honor y siempre fue una gran experiencia personal y musical.
El domingo 16 de noviembre, en el onceavo concierto de la Residencia en Guatemala, recibimos la invitación de Ricardo para asistir, en un lugar muy privilegiado de la Gran Sala Efraín Recinos, a ver su espectáculo.
Fue una tarde fuera de lo común… poco a poco nos fuimos haciendo presentes:
German Giordano (guitarra eléctrica), Miguel Ángel Villagrán (guitarra acústica), Vinicio Quezada (piano), Rolando Gudiel (bajo), Leonel Franco (batería) y yo Roberto Estrada (teclados).
El encuentro fue muy ameno, ya que, aunque algunos hemos coincidido en diversos proyectos musicales, no habíamos estado los 6 juntos desde hace mucho tiempo.
En el Lobby del Teatro, antes de ingresar a la Gran Sala Efraín Recinos, compartimos, nos tomamos fotos y platicamos de tantas cosas, sin embargo, no nos alcanzó el tiempo para recordar nuestras giras, divertidas anécdotas y aventuras que vivimos sobre los escenarios, así como en los viajes con Ricardo.
Ya sentados en nuestras butacas dio inicio el concierto… sonaron los primeros acordes y las dos mil personas presentes (que es la capacidad de la Gran Sala Efraín Recinos) se unieron en un grito de júbilo y emoción.


Es por demás querer describir el concierto… “Espectacular”, visual, técnica, artística y musicalmente con una calidad que personalmente sobrepasó la expectativa que yo llevaba. Canción tras canción, historia tras historia, Ricardo supo llevar al público por un viaje musical sorprendente y mágico… sus grandes éxitos y sus nuevas composiciones desfilaban uno tras otro en ese viaje maravilloso.
En eso, sucedió. Ricardo terminó una canción y dijo:
“Esta noche es especial… Hoy está la Banda que me acompañó a mí cuando yo viví aquí en Guate, están por allá.”
Y nos empezó a mencionar a cada uno, los aplausos no se hicieron esperar mientras todos nos poníamos de pie. Fue un gran momento para nosotros. Contó algunas anécdotas de lo que vivimos en esa época, en sus inicios, y me hizo recordar muchas emociones que yo viví en las giras, conciertos, ensayos y tantos momentos que compartimos.
Siguió el concierto y yo me sentía muy emocionado y agradecido del gesto de Ricardo de mencionarnos pues para nosotros eso era como un homenaje.
Sin embargo, ninguno de nosotros esperábamos lo que sucedió luego, un par de canciones después se nos acercó una asistente de producción y nos pidió que le acompañáramos. Fuimos detrás del escenario: German, Miguel Ángel, Vinicio y yo.
Y allí vino la gran sorpresa: Recibimos la invitación de Ricardo de acompañarlo en escena. Nos dieron la indicación que Ricardo cantaría el tema “Mi País” y que a media canción nos iba a invitar a entrar para que nos integráramos y tocáramos con la Banda para terminar la canción en escena, nos dijeron también que luego venía la canción de despedida de esa noche “Mujeres”, y que también nos quedáramos para terminar el Concierto.
Fue mágico… Integrarnos a la banda que estábamos escuchando toda la noche. ¡Increíble!



Muchos me preguntan si ya estaba planeado, si habíamos ensayado y la respuesta es “no” … para nosotros fue una gran sorpresa y ya en el escenario nos integramos, compartimos, vivimos la música como si siempre hubiéramos tocado juntos a esos grandes músicos.
Creo que para todos nosotros fue un momento que siempre llevaremos en el alma y el corazón.
Gracias Ricardo por esa experiencia y por ese momento tan especial.
